NACIDO EN EL CLUB DISCIPLINA SINGULAR

 

FULBITO A LA CHORRILLANA

 

Otro de los deportes que tuvo sus origenes en el Regatas -junto a la paleta frontón- fue el fulbito. Instaurado en la plataforma de concreto. CAPTO A LOS PRIMEROS ASOCIADOS A COMIENZOS DE LOS AÑOS 30 Y DURANTE DECADAS SE PRACTICO A "PATA CALA" (sin zapatillas). de esas primeras pichangas, de los primeros jugadores, de los que hicieron historia y de los equipos que lograron titulos en los mas importantes torneos trata el presente especial.

 

En los años 30 al fulbito se lo trataba de usted. No lo conocían bien, no lo habían presentado. En el Regatas "Lima" sólo tuteaban al remo y los partiditos eran tan precarios que se disputaban con una pelota de trapo y con los pies descalzos. Era apenas un hobbie que se llevaba a cabo entre regata y regata y que encandilaba a unos cuantos. No era todavía un deporte formal. La presentación llegó con el tiempo.

El mundial de Uruguay 1930, aquel que fue el bautizo de la selección peruana en copas del mundo, se volvió un tema de moda y entre los asociados se instaló la idea de que ellos podían jugar ‘fútbol a su manera’: seis jugadores por bando en lugar de once, una cancha de concreto en vez del verde césped e improvisados arcos hechos con piedras simulaban parantes reglamentarios. Los asociados del Regatas habían descubierto el fulbito.

 

DE A TRES. César Lynch (derecha)

con asociados en la década del 30.

La década del 30

Todo empezó en el verano de 1932, cuando la plataforma de cemento terminaba de construirse. El calor se tornaba insoportable para los bogas, que debían esperar a que sus compañeros regresen del mar para tomar las yolas. César Lynch –por esos años un jovenzuelo con alma de remero– afirma que la mayoría aguardaba impaciente y dejaba correr los minutos haciendo todo tipo de ejercicios. Los famosos ‘zapeos’ (bautizos) a los recién llegados también servían de excusa para no dejarse ganar por el aburrimiento.

 

Hasta que un buen día alguien llevó una pelota de trapo para combatir el tedio. El grupo que inició el jueguito de marras tenía como objetivo –al igual que en el fútbol– introducir el balón en arcos, lo que le daba un toque apasionante al espectáculo. Ese fue el inicio del que con el correr de los años se convertiría en pasión extrema en el Club. Tras una y mil batallas corriendo tras la de trapo, se compraron pelotas coloradas de jebe conocidas como ‘las número cuatro’ (por la cantidad de paños). Juan ‘Colorao’ Muñoz las cuidaba con bastante recelo para evitar su pérdida. En muchas ocasiones los equipos llegaron a ser de hasta 30 contra 30, como afirma Lynch, quien revela que cuando había poca gente se disputaban choques de dos contra dos, pero en otras ocasiones "era una locura. Más de 25 personas en cada equipo era demasiado, todos querían jugar y no quedaba más remedio que aceptarlos de manera simultánea".

Made in Regatas

Todo relato, crónica o artículo escrito sobre el fulbito afirma de manera contundente que este deporte nació en el Regatas "Lima". Desde los asociados más jóvenes hasta los mayores –aquellos que jugaron durante las primeras décadas– aseguran categóricos que el deporte se creó en el Club. Sin embargo, existe otra versión.

La misma señala que a inicios de los años 30 algunos asociados –estudiantes egresados del Recoleta–, viajaron a Europa para seguir carreras universitarias, y de allí trajeron el novedoso juego. Esta historia ha sido rechazada tajantemente por las generaciones de todos los tiempos. "Nada más falso. Yo fui uno de los primeros en jugarlo, y desde pequeño supe que el fulbito se creó aquí, gracias a un grupo de asociados", refiere Alfredo Luna, aguerrido exponente de los 40 y una enciclopedia viviente de casi todos los deportes que se practican en el Regatas.

Nadie acepta la teoría extranjera, difundida por alumnos del mencionado colegio hace décadas. Queda claro entonces, que las raíces del fulbito son netamente chorrillanas. Tanto así, que en 1940 este deporte recibió el reconocimiento tácito –por parte de todos los peloteros de la época– como deporte nacido en la Institución. Gracias a esta patente, en Chorrillos le fueron dando normas en cuanto al número de jugadores, dimensiones de la cancha, tiempos reglamentarios y otras medidas perfeccionadas con los años. Hay que decirlo: el apasionante deporte también empezó a jugarse de manera organizada en el Regatas.

Los pioneros del fulbito

Los cinco primeros años (19321938) fueron determinantes para que la pelota no se detenga. El ímpetu y las ganas de practicar un deporte de entretenimiento paralelo al remo fueron vitales para que se establezca definitivamente en el Club y no se extinguiera, como ocurrió con otros deportes durante las primeras décadas del siglo pasado.

Hombres como César Lynch, Guillermo Portugal, Rafael Puga, Pancho Aonso, Enrique Palacios, Carlos Palacios, Raúl Bohorquez y Luis Felipe Alarco, junto a un pelotón de impenitentes jugadores armaban espectaculares pichangas bajo el Sol y las dolorosas ampollas eran cosa de todos los días. "Sin exagerar, jugábamos hasta sangrar. Pobre de aquel que dejara a su equipo disminuido, se convertía en la burla de todo el Club", refiere Lynch, quien, con más de 90 años a cuestas, rememora con nostalgia aquellos días.

También animaron de manera ferviente las tardes de verano Augusto Maurer, Raúl Hanza, José de los Ríos, Hernán Bello, Godofredo Ugás y Carlos Freund, entre los jugadores más destacados de esos años. Todos llegaban más temprano que de costumbre al Club, remaban durante la madrugada y después jugaban el fulbito. Gracias a este deporte –cuentan quienes aún recuerdan esos días– muchas personas se asociaron al Regatas no sólo para remar, sino para gozar entre amigos con la pelota de jebe.

EN LA PLATAFORMA. Griffiths, Morales, Juan Rivero, (...), Fernando

Carrillo de Albornoz (El Marqués), Guillermo Velaochaga, Alfredo Aparicio,

Carlos Cárdenas, Jorge Jelicic, Gino Costa y Francisco Alayza.

Empieza una tradición

A partir de 1940 aparecen más nombres que se identificaron plenamente con los ‘pata cala’ y adoptaron la costumbre de jugar descalzos: Fernando Carrillo de Albornoz, conocido como ‘El Marqués’, Guillermo de la Fuente, Francisco Butters, Mario Espinosa, Guillermo Palacios, Francisco Alayza, Óscar Roca, Guillermo ‘Mito’ Rojas, Roberto Luna, Alfredo Luna, José Luis de las Casas, Jorge Rebagliati, Manuel Palacios, Eduardo Paredes, Aldo Figallo y Juan Letts fueron parte de los que aparecieron –y sobresalieron– hasta la década del 50, animando cuanto campeonato se organizara en Chorrillos.

Cada partido era una historia distinta, repleta de inolvidables anécdotas que se mantienen de generación en generación. Una de ellas ocurrió ante el Club de Regatas Unión –clásico rival del Regatas "Lima"–, que fue invitado para jugar un choque amistoso en Chorrillos. El equipo anfitrión –cuenta la leyenda– para estar acorde con la ocasión, decidió jugar con zapatillas. Craso error. Al término del primer tiempo la visita ganaba 20. En el descanso, los chicos del Regatas acordaron jugar el segundo tiempo sin calzado deportivo –como siempre lo habían hecho– y lograron dar vuelta al marcador imponiéndose por un claro y contundente 42.

Aquella vez, como en muchas ocasiones, los ‘pata cala’ dejaron en alto el nombre de la Institución. Se formaban equipos para los torneos internos, disputados arduamente. Los Ágiles ante Los Atómicos era un choque imperdible. Otro cotejo con ribetes de clásico era el protagonizado por Los Diablos frente a Los Sacachispa, conocidos por su reciedumbre a la hora de la verdad. Estos partidos se jugaban a muerte, por eso todos los participantes terminaban casi desmayados por el dolor que le provocaba el roce del pie con la áspera cancha de fulbito.

A PATA CALA. Así jugaban Guillermo ‘Mito’ Rojas, Jorge Griffiths, Augusto

Larco, Augusto Iglesias, Hernán Bello, Jorge Cabieses, Godofredo ‘Sombrerito’

Ugás, José García y Luis Brambilla.

 

CON EL ‘COLORAO’. Uno de los tantos equipos formados en el Regatas.

Mario Espinosa, ‘Cuqui’ Butters, Pinillos, Abraham Velarde, Ríos, Ahumada,

Aldo Figallo, Juan Muñoz, Pierantoni y Eduardo Paredes.

 

El Marqués de Chorrillos

Entre los jugadores de esta generación, destacó de manera sobresaliente Fernando Carrillo de Albornoz, conocido como El Marqués y considerado el mejor de todos los tiempos. "Tenía una técnica impresionante. Verlo jugar sí que fue un placer", recuerda Roberto Luna, recio dominador de la redonda con la chompa de Los Atómicos.

Pero Fernando Carrillo no sólo era un gambeteador al más puro estilo Garrincha, bizarro y elegante cuando encaraba rivales. También se cuadraba en el pórtico y tapaba de todo. Así era el gran Fernando, asociado que dejó grabado su juego en la cancha de fulbito. Todo el que vio a este excepcional deportista lo dice categóricamente: "Fue el mejor. Sin duda alguna".

Sin embargo, también hubo jugadores de gran magnitud, cuyo dribling garantizaba triunfos categóricos ante cualquier rival. Allí están ‘Pichón’ Letts, los hermanos Luna, Godofredo Ugás, Francisco ‘Valeriano’ Butters, Mario ‘El Cholo’ Espinosa, Carlos Gómez Sánchez, Hernán Bello, Jaime Saavedra, Guillermo Griffiths, Enrique Palacios, José de los Ríos, Guillermo Palacios, Francisco Alayza, Enrique Loayza y Óscar Roca, quienes dictaron cátedra con su juego pícaro hace ya varias décadas.

CON EL MARQUÉS. Jugadores de una época inolvidable. De pie: Dr.

García, Gustavo Yábar, Estuardo Demaison, Enrique Arias, Alejandro de la

Fuente, Carlos Gómez Sánchez y Moyano. Abajo: Broggi, Carlos Cárdenas,

Karim Calmet, Alfredo Luna, Fernando Carrillo de Albornoz (El Marqués),

Roberto Luna, Augusto Pacusich y Gamero.

 

 

Las Olimpiadas

La primera Olimpiada realizada en el Club de Regatas "Lima" fue en el año 1943 y los equipos de fulbito que se apuntaron congregaron a decenas de jugadores. Se sabe que en la segunda Olimpiada (1945), tras un disputado certamen que reunió a la crema y nata de la pelota, se consagró campeón el equipo integrado por Carlos Gómez–Sánchez, César Lynch,  Roberto Luna, Carlos Baigorria, Jorge Chiriboga y Enrique Villavicencio.

Estos jóvenes valores completaron una campaña inmejorable y soportaron una seguidilla de partidos a ‘pata cala’ impresionante, lo que le dio más valor al título conseguido. El campeonato fue premio a su entrega para quitar, armar y anotar goles de manera excepcional. Como subcampeón quedó el cuadro que armaron Aurelio Pella, Hernán Bello, Alfredo Luna, Luis Barúa, Manuel Palacios y Carlos Alberto García, excelentes jugadores que animaron una final inolvidable.

A partir de la década del 50, la mixtura entre experimentados y novatos se dio en muchos equipos, entre los que destacó el formado por Carlos Gómez–Sánchez, Mario Espinosa, Abraham Velarde, Aurelio Pella, Jorge Maurier y Francisco Butters, toda una sensación por aquellos años. Hombres como Guillermo Velaochaga, Augusto de las Casas, Guillermo Rojas, Swen Vallin, José Luis de las Casas, Jorge Rebagliati, Manuel Palacios, Augusto Larco, Jorge Cabieses, Abraham Velarde y Aldo Figallo fueron fieles seguidores del juego depurado y el talento innato dentro de una cancha. Gracias al don que tuvieron con una pelota en los pies causaron explosión entre los más jóvenes y el deporte consiguió la convocatoria necesaria para asegurar su existencia hasta nuestros días.

Decenas de jugadores se unieron a la legión de deportistas que practicaba el fulbito. Así, aparecieron equipazos como Los Ágiles, Santos, Los Chatos y Las Lornas, entre los nombres más originales. Era tal la cantidad de participantes que durante esos años (1940 1950), el fulbito fue uno de los deportes que más interés concitaba en el Regatas. La década del 60 trajo a los hermanos Baracco, Rudy Cremer, Carlitos de Albertis, César Grey y Augusto Dall’Orto, exponentes de renombre y garra excepcional al momento de jugar.

EN 1956. Así lucía la cancha de fulbito en la década del 50. Allí jugaron Alfredo Luna, Carlos García, Alejandro

de la Fuente, Fernando Iturrino, Romero, Augusto Iglesias, Manuel Yépez y Manuel Palacios.

 

Década prodigiosa

A fines de los 60 y durante la década del 70 aparecen Gonzalo Pizarro, Roger Silva y Leopoldo ‘Chino’ Arosemena (fundadores de Los Muñecos –recordada collera del fulbito), Juan Castro, Jesús Valderrama, los hermanos ‘Toto’ y Rafael ‘Gringo’ Hanza, Alberto ‘Beco’ Espantoso, Carlos ‘Sapo’ Morales, Manolo de la Melena, ‘Yayo’ Salgado, ‘Tito’ Martijena, José Peñaloza, José Ibarra, Ricardo Uceda, Ramiro ‘Gol’ Rubio, Francisco Mujica, Ricardo Belmont, Aldo Raffo, Carlos ‘Camión’ Olivares, Lucho Calderón y Alberto ‘Tito’ Borea, sólo por citar a los que animaron con clase la fiesta del fulbito y representaron al Club ante los equipos más pintados de Lima.

Los duelos ante el Hebraica, Árabe Palestino, Rinconada, Lawn Tennis o el Peñarol de La Punta "casi siempre eran favorables para el Regatas", puntualiza Jesús Valderrama, heredero indiscutible de la filigrana celeste. Junto a Enrique Mogrovejo, Javier ‘Mellizo’ Luna y Julio Vallejo, también connotadas figuras, las victorias y los títulos fueron una saludable costumbre.

CAMPEÓN INVICTO. En 1972 Regatas ganó la Copa Cuidad de

Miraflores. Fernando Garruez, Jesús Valderrama, Ana María Dibós

(madrina), Eduardo Dibós, Luis Calderón, Javier Zavala, Jaime Zavala,

Edgar O’Hara, Kiko Zignago, Roberto Elías y Toto Mendoza.

 

La Copa de Gimnasia

Conforme se realizaban torneos durante el año, se fueron instaurando los campeonatos y así nació La Copa, uno de los que más jugadores congrega pese a ser un torneo relámpago. Ganarlo es algo así como entrar al salón de la fama, al podio donde sólo unos cuantos han podido trepar.

Todo empezó en 1975, cuando el Club argentino Gimnasia y Esgrima llegó a Chorrillos para jugar un torneo de básquet. Cuando los chicos del fulbito se enteraron de que un equipo gaucho estaba en el Regatas, lo invitaron a jugar un partido. "Ché, aceptamos con gusto. Es más, nosotros llevaremos la copa que estará en disputa", dijeron confiados los platenses. Al día siguiente, los argentinos se aparecieron con un espectacular trofeo seguros de llevárselo a su patria. No fue así.

El equipo celeste, tras una excelente exhibición ganó el partido y se quedó definitivamente con La Copa, la misma que, desde entonces, se disputa entre asociados. Los jugadores que más veces la ganaron fueron, en primer orden, Juan Castro, que la levantó hasta en seis ocasiones: 1976, 78, 79, 81, 85 y 89. Durante esos años, este jugador de clase A hizo delirar a las tribunas con su juego exquisito. Gonzalo ‘Muñeco’ Pizarro la consiguió en cuatro ediciones: 79, 81, 82 y 99.

Jesús Valderrama, otro de los cracks durante la década del 70 también gozó cuatro veces el título. Fue en el 76, 77, 80 y 2003. Junto a Castro, Valderrama se hizo querer por su enorme potencial para asegurar campeonatos. Alfredo Seminario también integra la lista de elegidos que dieron la vuelta olímpica con La Copa en cuatro relámpagos. La disfrutó en el 78, 86, 95 y 2001.

Quienes la ganaron tres veces fueron Felipe Ascenso (85, 92 y 95), Eduardo Tabini (86, 90 y 91), Lalo Morán Jr. (92, 96 y 99) y José Luis García, el único jugador que consiguió un tricampeonato seguido (97, 98 y 99).

A partir de 1970 se hacen conocidos Marco Pimentel y Mario Traverso,dos de las luminarias que rompieron esquemas por esos años. Ellos fueron figuras excluyentes durante aquella década y su calidad se prolongó hasta los 80. Con ellos destacaron ‘Chemo’ Rubini, José ‘Pepe’ Valdez, Miguel Kulisich, ‘Huevo’ Jara, Jaime Cebreros, Eduardo Baracco, Roberto ‘Batata’ Torres, Aldo Pastorutti, César y Hugo Simic, Felipe Elías, José Barbagelatta, los hermanos Tami y Manolo Anselmi. Los torneos, a decir de muchos, no eran los mismos sin ellos.

LA COPA 2003. El torneo más tradicional, junto al Interargollas. La Copa congrega a los futbolistas de todos los

tiempos, a grandes y chicos. Aquí los equipos que participaron en la última edición.

 

El Interargollas

Es otro de los más importantes campeonatos internos del Club. Se instauró en 1981 con el nombre oficial de Intercolleras, pero con el tiempo cambió de nombre y se quedó definitivamente como Interargollas. El primer torneo lo ganó el equipo integrado por los hermanos D’Auriall: Juan, Michael y ‘Jacky’. En este competitivo certamen destacó a través de los años El Toyo y la Gallina, respetado conjunto que arrasaba a sus rivales de manera categórica.

Dicen que el nombre le viene en honor a dos de los jugadores del equipo:César Odría (el ‘Toyo’) y Marcos Genit (la ‘Gallina’), quienes usualmente no salían en la lista de titulares, integrada siempre por Aldo Pastorutti, Mario Cubas, los hermanos Federico y Javier Guerinoni, Marco Pimentel, los hermanos Alejandro y Alfonso ‘Pompi’ Arenas, Kiko Silgado, Manolo Anselmi, Álvaro Agurto, ‘Pilancho’ Jiménez, Dante Vásquez y el gran Mario Traverso, entre los que desfilaron y dejaron huella en este histórico equipo.

Los Íntimos causaron sensación en los 80, sobresaliendo Bruno Olcese y Ronny Suero. Soc Soc fue otro de los recordados conjuntos que marcaron época, luciéndose ‘Cabeto’ Tami y Pepe Valdez.

EL TOYO Y LA GALLINA. Versión 1989, cuando

campeonó en el Interargollas de ese año. Ellos son César

Odría, Aldo Pastoruti, Mario Cubas, Javier Guerinoni,

Marco Pimentel, ‘Pocho’ Carrión, Alfonso ‘Pompi’

Arenas, Kiko Silgado, Manolo Anselmi y Mario Traverso.

 

FINALISTAS DEL INTER ARGOLLAS 2000. Malambito

y La Sonora, este último campeón, con camiseta

blanquirroja: Mario Benavente, Ernesto Carpio, Carlos

Morales, Sebastián Morales, Hugo Palomino, Juan

Pablo Olivares, Fernando Monge, José Miguel Cabrera

y Jorge Luis Ibárcena.

La década del 90

Iniciada la década del 90 destacaron Boca, Tramboyo (hoy Tramquila), Varadero, Cualquier Cosa, Cups y Tiwinza, congregando excelentes jugadores como ‘Pichicho’ Valdiviezo, Lucho Carrillo (Boca), Francisco ’Pancho’ Vásquez, Fernando Barco, la clase de Ricardo ‘Cholo’ Luna y su hermano ‘Guayo’, José Antonio Silva, Felipe Cantuarias, los hermanos Romero, Fernando Revilla (Tramboyo), Claudio Mogrovejo, Ricardo Químper, Álex Sablich (Varadero) y Miguel Tami, Ricardo Parra y Gonzalo Garrido Lecca entre los mejores de Tiwinza.

También animaron inolvidables compromisos Malambito, muy identificado al apellido Saco–Vértiz y Willy Huamán. Cero Riesgo, donde destacó su fundador Ricardo Conroy, Puro Feeling, Otni –tuvo a Tito Ruiz– y los Coco Locos, entre los conjuntos más fuertes.

En los últimos años se hizo famoso por su juego –y por los títulos conseguidos– La Sonora, elenco heredero de la magia de los pioneros que iniciaron la danza del fulbito. Al igual que Tramboyo, La Sonora ha ganado el Interargollas en cinco oportunidades: 1998, 2000, 2001, 2002 y 2003. Entre los jugadores que ganaron fama de tromes con el balón en este equipo se encuentran el arquero ‘Plomito’ Carpio, ‘Gato’ Gamarra, Hugo Palomino, Carlos ‘Sapito’ Morales, Fernando Monge y ‘Cholo’ Neuhaus.

Muchos de los que pasearon su clase jugando fulbito en el Interargollas llegaron hasta la Primera División de fútbol. Su talento los llevó a destacar en la máxima categoría del balompié rentado. Ellos fueron Marco Ciurlizza (U, Alianza, Botafogo), ‘Gato’ Gamarra (Pesquero), Eduardo ‘Lalo’ Morán (U, San Agustín), Ricardo Conroy (San Agustín) y ‘Camello’ Kajatt (San Agustín).

El respaldo que se le ha dado a las diferentes categorías ha sido fundamental para que éstas produzcan jugadores de impacto. José Luis García (coordinador) y Antonio Ramírez–Gastón (director de deportes), fueron impulsores de una generación que ha conseguido títulos tanto en fútbol como en fulbito. En ese sentido, el trabajo realizado con los semilleros ha sido positivo hasta el momento.

Al igual que ellos, el actual director Esteban Gajate, así como Sergio Gianotti y Alfredo Silva–Santisteban (coordinadores) siguen difundiendo y dando a conocer los planes que este deporte le tiene reservada a la Institución. Un ejemplo: en los últimos tres años

Los Cachorros causan sensación en cada Interargollas y se han convertido en clásicos rivales de La Sonora. El futuro apunta a que chicos como Esteban Gajate Jr., Óscar Pomar, Julio Medina, José ‘Coté’ Bellina, Mauricio Barco y André Gjivanovic conserven la tradición que el fulbito ha sabido tener por décadas. La pelota está en su cancha.

LA COPA. Uno de los más deseados

trofeos. Este año fue ganado por el

equipo C. En la foto Jesús Valderrama

levanta La Copa junto a Rudy Cremer.

 

 

 

 

 

 

 

TIWINZA. Otro de los equipos sensación en el Interargollas. En la edición

del 99, consiguieron el título Gonzalo La Torre, César Ormeño, Claudio

Mogrovejo, Rafael Ormeño, Diego Bellido y Álex Sablich.

 

TORNEO DE CONFRATERNIDAD. Participantes de un campeonato de integración. Durante el año se realizan distintos

torneos, con masiva presencia de asociados.