TURISMOPERÚ AVENTURAS EN LA AMAZONIA

 

 

 

El Gran Saposoa

Un REINO OCULTO EN LA SELVA que necesita urgentes medidas para no desaparecer

Siempre he estado interesado en el turismo de aventura. Por tal motivo, visité la zona de Chachapoyas para conocer más sobre esta cultura. Buscando información conseguí un artículo publicado en el diario El Comercio, en el cual se mencionaba a una de las dos expediciones encabezadas por arqueólogos extranjeros y nacionales que habían llegado a Saposoa.

Siendo esta región bastante inhóspita y no habiéndose registrado ninguna otra expedición más a dicha zona encabezada por peruanos no profesionales de la arqueología, decidimos contactarnos con los guías que habían acompañado a los mencionados arqueólogos, procediendo a planificar y organizar esta primera expedición de peruanos aventureros hacia dicho destino.

Fue muy valiosa la información que proporcionaron los arrieros de la zona a nuestro guía de Chachapoyas Martín Chumbe, con el cual habíamos realizado varias expediciones, ya que debíamos cubrir aspectos fundamentales para la programación, tales como condiciones actuales de la zona, contactos con la Policía Nacional del Perú para recabar información adicional.

        Edificación de mausoleos en cuatro .    Momia con síntomas de hidrocefalia.       Mausoleo independiente.

                   niveles en acantilado

Expedición de la aventura

La información previa resultó sumamente valiosa, por cuanto de sus resultados nos permitió definir, armados de mapas, la ruta a seguir, la logística necesaria; los planes de contingencia frente a cualquier posible eventualidad y el tiempo que nos tomaría instalar el campamento base, con el fin de iniciar la penetración hacia las zonas arqueológicas.

La expedición duró 15 días desde nuestra salida de Lima: fuimos un total de 12 personas, incluyendo a nuestro guía y cinco arrieros. Dos de nuestras intrépidas compañeras eran mujeres. Para sobrevivir tantos días en la selva resulta imperativo y necesario que te sobren ganas, junto con el deseo de alcanzar los objetivos, disfrutar de la aventura, compartir con el equipo riesgos medianamente cuantificados, ya que los imponderables siempre están presentes y sentir un gran orgullo por nuestros antepasados, por nuestra historia y en general, por el patrimonio cultural de nuestro país.

Durante todo el recorrido siempre estuvo presente el compañerismo, el buen humor y principalmente la majestuosidad del lugar, que para todos los que compartimos esta expedición será algo inolvidable.

Momia encontrada en uno de los mausoleos saqueados.

Inclemente lluvia

Cuando hicimos la planificación del viaje habíamos descontado que la época escogida correspondía a una temporada seca, sin embargo, el clima nos jugó una mala pasada, porque todos los días tuvimos lluvia, inclusive algunos días la inclemencia del clima fue de tal magnitud que no nos permitió siquiera armar nuestras carpas, lo que nos obligó a tener que dormir apretujados en la cabaña de un poblador de la zona en la cual almacenaba cecina (carne seca de vacuno), que aromatizó nuestros cortos sueños.

Nuestras larguísimas caminatas sobre barro y las caídas y golpes constantes retrasaban nuestra marcha, incrementando la fatiga. Permanentemente mantuvimos nuestra ropa y botas mojadas. Inclusive para las 16 mulas que nos acompañaban las dificultades del camino se hacían evidentes, a tal magnitud que una de ellas no pudo controlar sus pasos y se desbarrancó, lo que nos provocó mayores retrasos de los que ya habíamos acumulado.

Resulta importante señalar también que la lluvia y la neblina impidieron que disfrutáramos en forma integral de los paisajes, de la variedad de aves existentes y en general de toda esta impresionante belleza natural. No obstante ello, la impresionante gama de verdes que se podía observar y admirar, superaban cualquier carta de color imaginable.

En las noches despejadas, gozamos de un cielo cubierto de estrellas que daban un marco muy especial, casi místico, previo a nuestro diario reposo nocturno.

Lo que más impresión nos causó fue el hallazgo de la momia de un niño, muy bien conservada, cuyos dientes estaban prácticamente intactos, al igual que los huacos que se encontraban a su alrededor.

Al artículo que se publicó en el diario El Comercio, del que nos hemos referido al inicio de esta narración, lo titularon "Un reino oculto en la selva" y, efectivamente, eso fue lo que pudimos observar. Las construcciones se encuentran edificadas en lo más alto de las montañas, lo que hace el acceso muy complicado y peligroso. Recuerdo haber leído en algún reportaje que a los pobladores de la Cultura Chachapoyas los llamaron por esta razón "Los hombres de las nubes", y es que efectivamente, las construcciones se encuentran en un nivel intermedio entre la espesura de la selva y la neblina que se alza sobre ellas.

Necesaria conservación

En general, los restos arqueológicos se encontraban medianamente conservados, sin embargo, los mausoleos estaban saqueados. Por otro lado, aquellas construcciones que ya no están protegidas por la vegetación, empiezan a acusar la inclemencia del clima. Por la permanente humedad que existe en la zona, algunas paredes han empezado a colapsar y a perder su color original. Gran parte de la ciudadela aún se encuentra cubierta por la espesa y frondosa vegetación, requiriéndose de un gran presupuesto y  de personal especializado para empezar a trabajar para descubrirla y preservarla, de manera que pueda convertirse en un verdadero atractivo turístico, sin perder de vista que la investigación científica que se vaya realizando en dicho proceso, pueda ir descubriendo los usos, costumbres, organización, aspectos arquitectónicos, etc., que servirán para conocer más nuestro impresionante pasado histórico.

Lamentablemente, la escasez de recursos con que cuenta el INC impide que su labor tenga un alcance más efectivo, ya que resulta muy difícil que sin los necesarios recursos económicos pueda cumplir con una labor de la magnitud que El Gran Saposoa necesita. Por tal  circunstancia considero que el apoyo privado de organizaciones nacionales y extranjeras, bien gestionadas y mantenidas, podrían ayudar a que no se siga perdiendo nuestro valioso patrimonio cultural.

En la actualidad, sin darse cuenta del daño que están haciendo con la destrucción y saqueo despiadado, los huaqueros distorsionan y alejan día a día la posibilidad de que en el futuro cercano la investigación científica arroje mayores luces sobre nuestro pasado.

Estas personas, al romper y destruir, están acabando con la posibilidad de que se realicen estudios integrales de esta valiosa, luchadora e indescriptible civilización.

Expedición El Gran Saposoa

Ruta: Trujillo – Cajamarca – Bolívar – Yonán – Pampa Hermosa – Tres Cruces.

Apoyemos al Instituto Nacional de Cultura (INC) para que con la inversión privada, preservemos nuestro grandioso patrimonio cultural que se encuentra hoy, en muchos casos, en estado de abandono por falta de recursos.