Palabras
preliminares
La historia del Club,
en sus 125 años de existencia, es reflejo y símbolo de lo que es y podría ser
nuestra patria.
Desde
muy humildes inicios se comienza, desde unas barracas. Nace del entusiasmo de
unos jóvenes denodados. Proceden de familias acomodadas que pasan en
Chorrillos, balneario de moda, la temporada de verano. Quieren competir y
obtener victorias en el deporte del remo, que se inicia en Inglaterra. Sin
embargo, existe ya un Club de boga,
el Club de Regatas y Tiro al Blanco
de Chorrillos. Algunos de ellos viven en la calle Lima. En una de sus casas se
reúnen, conversan, planean. Lima ha de ser el nombre del futuro Club.
José Vicente Oyague es el líder, habilidoso, tenaz, ejecutivo. Alquilan un
local al borde del mar, el único existente, denominado Hotel Terry. Ahí
funciona el otro Club. Comparten el local. Son sólo cinco jóvenes, una tripulación.
Quieren competir. lo hacen con diverso resultado. Más adelante, ingresan nuevos
socios. El porvenir parece abrirse reluciente. Sin embargo, es la guerra la que
sobreviene. Ingresan en las fuerzas armadas. La muerte los arrebata en los
campos de batalla. Algunos sobreviven. El Hotel Terry es Incendiado. Un servidor
lo hace para que sus enseres no caigan en manos del enemigo.
Viene
la paz. Una paz amarga, después de la derrota, de la humillación, de destrozos
sin número. Otra vez el denuedo. Se viene ahora de las ruinas. José Vicente
Oyague se empeña, no se rinde ante la adversidad. Reanuda el antiguo anhelo. Es
aquí donde se revela su animo hazañoso, nunca doblegado.
El
nuevo siglo se inicia con la restauración lenta de la patria, curando sus
heridas, proyectándose al porvenir. Todo es lento, difícil. El dinero es poco;
el horizonte, estrecho. Ha quedado atrás la época en que el Virreinato de Lima
resplandecía en América. !Ay de los vencidos!.
Aparece en Chorrillos la figura de un visionario, Luis Marrou Correa. Es Ingeniero, observador, minucioso. Advierte que las salientes de piedras que ingresan al mar, forman pequeñas laderas de arena. Experimenta con nuevos montículos de piedras. luego, Alcalde de Chorrillos, Inicia la obra creadora; con espigones crea nuevas playas. Así gana terrenos al mar, como símbolo de lo perdido.
¿Por qué no formarlas en
el Club?. Así pensaba el arquitecto
Manuel Valega Sayán. la idea es llevada a la práctica por un hombre enérgico
y emprendedor, Germán Aguirre Ugarte. El Club
comienza a crecer. Cada vez son más los socios. El Club continúa desenvolviéndose con vehemencia y celeridad. Se
convierte en el más poderoso del Perú, uno de los mayores de América latina.
Por eso, la historia del Club
es paradigma de lo que se puede llegar a ser cuando hay una clase dirigente
emprendedora, honesta y lúcida, al servicio de la obra. Detrás de toda gran
empresa hay esfuerzo y sacrificio. Mientras es así se avanza y asciende. En
cambio, cuando los dirigentes pretenden aprovecharse del hacer colectivo y
servirse a sí mismos, se inicia la decadencia y la infamia.
En el inicio de la
civilización cristiana reluce una frase paradigmática: El Hijo del hombre ha
venido a servir, no a ser servido (Mc.10 . 45). Servir hasta la muerte.
Luis Felipe
Alarco L.