Germán Aguirre Ugarte (1945- 1949) es la persona a quién se debe la transformación integral del Club por lo que es considerado, después del fundador Oyague y Soyer, como la figura más importante de la Institución. Con él se inicia la ¡Nueva Era!.

 

 

 

La razón de su éxito, además de su carácter emprendedor, es el haber adoptado la idea de ganarle terreno al mar mediante la construcción de espigones. Aceptó la sugerencia de Manuel Valega Sayán, quien expresa lo siguiente:

 

“El señor Luis Marrou Correa, Alcalde de Chorrillos y socio de nuestro Club, realizó la importante obra de construcción de espigones creando una hermosa playa en Agua Dulce. Este éxito motivó al Club seguir el ejemplo. Se construyó un primer espigón que permitió posteriormente la construcción de la actual sede institucional sobre un terreno consolidado y ganado al mar."

 “Diversas oportunidades se me ofrecieron de trabajar al lado de Germán Aguirre Ugarte. Pude así apreciar las muy altas dotes de su personalidad diligente, emprendedora y sagaz. Gracias a su pertinencia y empuje, a su tesón y habilidad, nunca parecía que hubieran dificultades que pudieran oponerse al cumplimiento de sus propósitos.” (Extracto del artículo escrito por Eugenio Alarco, publicado en la Revista Nº 68 del Club).

 

Fotografía del año 1949, donde aparecen junto a Germán Aguirre, Guillermo Griffiths, Alfredo Aparicio, Ricardo Elías, y Jorge Jelicic.

El Club de Regatas «Lima» atraviesa momentos críticos cuando Aguirre es elegido Presidente. El antiguo local de madera está casi inservible y se balancea sobre los rieles, incapaces de soportarlo, creando mucha alarma entre los invitados a las concurridas fiestas que allí se celebran. El mismo establecimiento de baños ha desaparecido del todo. Comienzan a construirse  los espigones,  que  amplía  considerablemente el área dedicada a edificaciones nuevas. Ya antes de acceder Aguirre Ugarte a la presidencia, se había proyectado la construcción de un primer local social nuevo al que le habían de seguir otros más.

Se rodea de personas trabajadoras, de acuerdo a los requerimientos de las circunstancias.

En asamblea extraordinaria, se decidió nombrar como Socios Honorarios a algunos de los Presidentes por haber aportado importantes realizaciones, siendo once los así reconocidos, conjuntamente con cuatro de los presidentes del Período Difícil de Evocar.

Aguirre representa la tradición de llevar al Club de Regatas “Lima” hacia nuevas metas. Obtiene la propiedad (que no se tuvo antes) del terreno del Club; luego se empeña en la construcción del hall principal, para lo que tiene que crear una empresa encargada de obtener la financiación necesaria.

Aguirre estima que para lograr en forma efectiva edificar las nuevas instalaciones concebidas para el Club, evitando posible injerencia, tanto de la propia Directiva como de los socios, era necesario crear una empresa dentro de la Institución que manejara, en forma independiente, los recursos extraordinarios de la misma. Estos recursos estaban constituidos por acciones que podían ser adquiridas libremente; pero que todo nuevo socio debería, en forma obligatoria, comprar dos de ellas al momento de solicitar su admisión.

La formación de la nueva entidad, que se denominó la Sociedad Anónima Propietaria del Club de Regatas “Lima”, se aprobó, después de arduo debate, en la Asamblea Extraordinaria efectuada el año 1947 en los salones de la Sociedad de Ingenieros. Era una entidad diferente a la del Club; tenía su propio Directorio y su nexo con el Club estaba sabiamente contemplado en los Estatutos, tanto del Club como de la Sociedad.

«La Propietaria», como era comúnmente conocida, se encargó de la financiación, vigilancia y construcción paulatina de los dos primeros locales que quedan frente a la primera playa, con salones, bares, comedores, camarines; plataformas deportivas; coliseo cerrado; muelle de embarcaciones y anexos; zona de deportes náuticos; piscina olímpica; canchas de frontón, pozas de enseñanza de remo, zonas de estacionamiento y de circulación; consolidación y embellecimiento del barranco; edificio de siete pisos, compra de La Cantuta; etc.

Este extraordinario progreso, en tan poco tiempo (menos de 20 años), no hubiese sido posible sin la especial y permanente atención a la prolongación del primer espigón y posterior construcción y desarrollo de otros dos más, con lo que se ganó suficiente terreno al mar y garantizó la apropiada construcción de las instalaciones de la Sede Central. Debido al cambio del sistema tributario nacional, la Sociedad se disuelve en los años sesenta.

Julio Noriega en su libro "El Club" dice: "Los cuatro mosqueteros de esta aventura coronada por el mayor de los éxitos, fueron, con el nombrado Aguirre -a quien el Club debe un monumento -, Ricardo Elías Aparicio, Manuel Valega Sayán y Guillermo Griffiths Escardó que cooperaron con él y continuaron su progresiva labor". En esta relación falta un quinto mosquetero, que el mismo J. Noriega se encarga de rescatar, al decir en párrafo aparte: "...el monumental coliseo cerrado, porque éste fue levantado durante la gestión presidencial de Don Augusto Arias Schreiber ......”.

Arco de Entrada al Club  de Regatas “Lima”, obsequio de Germán Aguirre Ugarte

El carácter generoso de Germán Aguirre Ugarte, se denota en el episodio conocido como El remate de la corbata. Julio Noriega relata:

 «La operación financiera culminó con un almuerzo en el que se recaudaron 182,500 soles oro, superándose así las más optimistas de las expectativas. No sólo contribuyeron los socios, también lo hizo el personal de servicio: Luciano Montero, se inscribió con 500 soles. Dentro de la euforia reinante, se sacó a remate una vistosa corbata que lucía Miguel Herrera Orrego y que llevaba estampada la figura de una fémina aligerada de ropas. Su dueño la había comprado en un reciente viaje a los Estados Unidos y en la puja se alcanzó a pagar por ella la elevada cantidad de 1,800 soles oro. En vista de los magníficos resultados obtenidos y en un característico gesto suyo, Aguirre hizo el formal ofrecimiento de mandar construir por su cuenta la portada monumental en arco que sirve de entrada y límite al local de la Institución y cuyo costo había sido presupuestado en 30,000 soles oro» (El Club, p.51)

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Raúl Ferrero Rebagliati

   

Raúl Ferrero Rebagliati (1949 - 1950) es docente por vocación. Al asumir la presidencia del Club de Regatas «Lima», se preocupa por modernizar las técnicas utilizadas por los bogas y, sabiendo lo importante que es despertar el interés por el deporte, utiliza su experiencia docente. Como sabe que la práctica es fundamental, no sólo mar adentro, construye una doble poza en tierra y la dota de los implementos indispensables. De este modo las instrucciones del  entrenador  puede  ser  mejor  comprendidas  y  se  torna mas fácil corregir los errores. Repara el antiguo local, así como el Pabellón «A». Deja listo los diseños de los muebles destinados al nuevo edificio, sanea la situación financiera incrementando las utilidades. Agiliza y flexibiliza las operaciones administrativas.

 

 

 

Ricardo Elías y Aparicio

 

 

Ricardo Elías y Aparicio (1950 - 1952, 1952 - 1954) otro de los grandes dirigentes que el Club ha tenido, construye, amplía, implementa, repara donde es preciso: biblioteca, carpintería, comedor, bar, cocina, lavandería ocupándose también de las áreas verdes. Pone el acento en los nuevos Estatutos, que tantos cambios han tenido a lo largo de la vida institucional del Club.

Elías y Aparicio adquiere el terreno que servirá para la filial del Callao (primera gran adquisición que se hace fuera de la sede  de  Chorrillos)  que  constituyen  las instalaciones de La Punta, que se habilita inmediatamente utilizando las maderas del antiguo local de Chorrillos. Se dispone así de un lugar de entrenamiento en que se realicen las regatas ínterclubes, que son en el Callao.

En su gestión se consolidan los barrancos, al pie de los cuales está el Club, al compactar la tierra mediante la plantación de árboles y diversas plantas, que conjuntamente con las palmeras y flores, que se sembraron en los paseos, embellecieron nuestro local. Alfredo Aparicio Valdéz, vocal de la Institución, fue el encargado del desarrollo de tan importante obra.

Encargó al Arquitecto Valega la elaboración de los planos del coliseo cerrado, quien lo hizo, cuando no, en forma gratuita.Durante su Presidencia comienza la diversificación y por ende el desarrollo del deporte. El Club que sólo se dedicaba en forma federativa al remo se afilia a las Federaciones de Básquetbol y Vóleibol; se abren las posibilidades de los socios de practicar muchos deportes (en la actualidad lo pueden hacer en alrededor de 40 disciplinas deportivas). En otro lugar se narra los pormenores de tan importante iniciativa.

 

 

Augusto Arias Schreiber (1954 -1956, 1956 -1958); tiene dos períodos, el primero se caracteriza por la escasez de recursos financieros. El funcionamiento del local de la Punta es un problema, y otro la cobranza del seguro de la Lancha La Chispa. El Club de Regatas «Lima» obtiene su primera victoria del remo en el extranjero en Río Santiago, Argentina el 21 de noviembre de 1954.

Arias Schreiber, trata de utilizar al máximo los recursos que tiene a su disposición. Tiene conciencia de la necesidad prioritaria existente  de obtener el bienestar y la seguridad de los asociados. Cada paso que da lo hace previas consultas con los conocedores y expertos. En el primer año son escasas sus obras, porque se dedica a solucionar el problema financiero con medidas prácticas y, luego, delinear un plan de obras para el presente y para el futuro (él lo llama «labor rutinaria de carácter administrativo»). Después de su primer año, asumirá obras de mayor envergadura.

Se preocupa en conocer las inquietudes de los socios para solucionar los problemas. Para obtener fondos, organiza fiestas, poniendo en marcha «una bien meditada campaña de publicidad». Sabe que el futuro Directorio (lo decía ya en su Primera Memoria) debe realizar un programa, cultural, social, artístico y deportivo durante la temporada de invierno, con el objeto de mantener la presencia de los socios. Con su propuesta de actividades de invierno, se aprecia el germen de una de las ideas  fundamentales  que  concretaría  más  adelante,  Guillermo Griffiths. Escardó con la adquisición de los terrenos de La Cantuta. Arias Schreiber deja en marcha la construcción de instalaciones deportivas para ser utilizadas en invierno, como el edificio de Deportes Náuticos y el Coliseo Cerrado. Aún en este período permanece parte del antiguo edificio de madera, hogar primitivo del Club de Regatas «Lima»:

Arias Schreiber dice: "el mayor anhelo del Directorio que cesa en sus funciones, ha sido el de continuar la obra de superación iniciada por nuestros predecesores y es así como ahora, al término del presente ejercicio podemos manifestar, con gran satisfacción, que hemos aportado todo el contingente de nuestra voluntad y empeño para lograrlo". Luego añade previniendo el futuro: “La Institución sigue su marcha ascendente para colocarse, entre las primeras de nuestro país, y no creemos exagerar, cuando pensamos que llegue hacerlo del Continente”.

 

 

 

 

 

 Augusto Arias Schreiber

 

 

 

 Manuel Valega Sayán

     

 

     Manuel Valega Sayán

(1958 - 1960, 1968 - 1971), otro magnífico dirigente del Club, llega a la presidencia del Club de Regatas «Lima» teniendo una trayectoria destacada. Había trazado los planos del hall principal, del edificio de siete pisos, del edificio de Deportes Náuticos y del Coliseo Deportivo. El es que propone a Germán Aguirre Ugarte seguir el ejemplo de Luis Marrou de construir espigones dentro del Club. Como arquitecto brindó gratuitamente su trabajo profesional, al extremo que en 1948, durante el ejercicio de Aguirre, se celebró un contrato mediante el cual Valega asume la responsabilidad artística y arquitectónica de la obra, sin percibir ningún honorario.

En mayo de 1970 nuestra Capital sufre un terremoto; la sede de Chorrillos y de la Punta no sufrieron mayormente destrozos, pero la filial de La Cantuta quedó seriamente afectada; debiéndose efectuar las reparaciones consiguientes.

Desde la sesión de instalación de su Directorio, Valega muestra su calidad de administrador, «manifestó que, en primer término, se cambiarían ideas sobre el estado financiero del Club, con el objeto de saber, a ciencia cierta, que planes se pueden trazar para su ejecución inmediata» (Actas, 14 de octubre de 1958).

Al iniciar su primer periodo, a sugerencia del vocal de deportes Guillermo Toro Lira, se crea el Departamento Médico que reemplazó e incluyó a la Sala de Primeros Auxilios. A partir de ese momento los exámenes, para los deportistas, realizados en el Departamento, tiene carácter oficial reconocidos por las autoridades deportivas. Se extiende la atención médica a los socios y familiares, así como a los empleados del Club. A los pocos meses Manuel Valega, dada la amistad que le unía con Toro Lira, le convence a dejar su cargo en la directiva para ocupar la Presidencia de la Federación Peruana de Básquetbol.

Tiene especial atención de proporcionar a los socios: cocina, deportes, agasajos, fiestas, comida de confraternidad, etc. Se colocan buzones para sugerencias a disposición de los socios. Se inicia el cobro de las cuotas de los socios a través de los bancos y se establece el horario de trabajo de 8 horas para los empleados y obreros.

Durante su administración, la junta Directiva del Club canaliza los problemas suscitados por los socios, acerca de las sanciones estatutarias pertinentes.

Cancha de Básquetbol y Coliseo

 

 

   

 

 

Guillermo Griffiths Escardó

   Guillermo Griffiths Escardo (1960 - 1965) es otro de los extraordinarios presidentes que ha tenido la Institución. Fue gran colaborador de Germán Aguirre, en cuya directiva ocupó el cargo de secretario; él fue quien dirigió la campaña electoral que logró la elección de Aguirre, quien, según contaba Griffiths, recién se enteró que había sido candidato y elegido como el nuevo presidente del Club, después del resultado de las elecciones.

Continuó con los planes trazados e inclusive los amplio y mejoró. Persona sencilla, de carácter afable, demostró gran espíritu de trabajo. Una de sus mejores cualidades era la de escuchar a sus colaboradores y, lo que es más importante, era muy permeable a las opiniones de los socios.

En su época, se da mayor énfasis al desarrollo técnico deportivo y se incursiona en mayor número de disciplinas deportivas.

En su gestión se diseñó y financió el edificio de 7 pisos que contempló, después de muchas discusiones, la piscina temperada que se encuentra en el primer piso. Manuel Valega, el eterno arquitecto del Club, fue el que proyectó la obra. Otro gran trabajo de Griffiths fue construir la piscina olímpica que significó un impulso formidable para la natación, no sólo del Club sino del Perú.

Conocedor que los intereses del Club habían rebasado el arte del remo y extendido a muchas otras actividades, se dedicó a lo que fue su mejor logro: la compra de los terrenos de La Cantuta e inició las obras de la ahora nuestra extraordinaria Sede de Invierno del Club. Esta obra que en la actualidad permite a los socios gozar del Sol y de recreación campestre en invierno, aunque en la actualidad parezca increíble, tuvo que enfrentar a opiniones divergentes arraigadas que giraban alrededor de la Idea: ¿Un Club de Regatas en medio de tierras andinas lejanas a las aguas del mar?.

Su calidad directriz fue mas tarde reconocida a nivel nacional, cuando fue nombrado Presidente del Comité Nacional de Deportes y posteriormente Presidente del Comité Olímpico Peruano.

                              

José las Casas Grieve, Dr. Virgilio Landázuri, Humbcrto Aicardi, Hugo Hoefken, Alfredo Aparicio Valdéz, Guillermo Griffiths, Emilio Guimoye, Jaime Linares Buño, Ricardo Malacowsky, Guillermo Pérez Fajardo y Alberto D'Angelo Gereda, Octubre de 1964, durante la celebración de la compra de “La Cantuta".

Vista de la Filial “La Cantuta”

 

 

Carlos Tweddle

Valdeavellano

Con Carlos Tweddle Valdeavellano (1965 - 1968), se continua, con la expansión territorial con los espigones; aparece una nueva playa al extremo sudoeste y se ganan varias hectáreas de terreno. Se abre un registro de los socios expulsados para evitar errores sobre su situación. Se consiguen elementos de las instituciones deportivas y sociales para que ayuden a realizar un proyecto de Estatuto del Club. Se construye la piscina para niños junto a la piscina olímpica.

 

Pero lo más importante, es que al finalizar su periodo, deja terminada  toda  la  estructura  del edificio de siete pisos y la mayor parte de sus instalaciones y acabados, incluyendo la piscina temperada de suma utilidad para el entrenamiento de nadadores en invierno.

 

A Carlos Tweddle se le conoce desde niño por el nombre de "Calichín", palabra que más tarde se haría popular al denominar la categoría de 6 a 10 años como la categoría Calichines.

 

Piscina para niños (Patera).

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