Los baños de Chorrillos. Oleo de Juan Manuel Rugendas, 1843

 

Durante la segunda mitad del siglo pasado, cobra auge en el mundo el deporte de  remo. En Inglaterra las competencias entre las universidades de Oxford y Cambridge son famosas. Un grupo de jóvenes  peruanos educados en ese país, están en el Perú al promediar 1874. Contemplan que existe en el balneario de Chorrillos, un Club dedicado al deporte del remo llamado Club Chorrillos de Regatas y Tiro al Blanco. Entonces, deciden crear otro Club que pueda competir con el ya existente.

 

El balneario de Chorrillos es de una belleza singular (personas de diferentes lugares la ensalzan y la compara con los balnearios más exclusivos de Europa), constituyen el centro de concentración de gente distinguida limeña desde mucho tiempo atrás.

 

 

 

 

 

 

 

Malecón de Chorrillos,  fines del Siglo XIX

Bien ganada tiene, desde la antigüedad, Chorrillos la denominación de Armatampu (Armatambo), que quiere decir Lugar de Baños. El balneario es famoso porque la gente viene a bañarse en sus chorros de agua que consideran milagrosos, llegando, esas aguas (cristalinas, y menos «duras» que las del río Rímac), a ser acarreadas para el consumo de los vecinos de Lima. Esta fama ha de pervivir a pesar del paso de los tiempos. Como quiera que el nombre de los antiguos pobladores de esta zona era Ichma, el nombre actual "Chorrillos" debe haberse establecido en una visita que le hacen el Virrey Conde de Lemos y su esposa en 1670. El virrey (a lomo de mula) y la condesa (en una litera), se dirigen a gozar de los famosos chorrillos de agua de esta zona. Tanto le encanta a la condesa el sitio que, desde entonces, se aplica ese nombre a este lugar de abundantes chorrillos que caen desde los acantilados hacia el mar, y esta nueva denominación va reemplazando, al inicio extraoficialmente, a la anterior para hacerle honor al momento agradable que vive la condesa durante su estancia.

La zona de los ichma goza de una gran consideración desde tiempos prehispánicos. El primer encomendero es Antonio del Solar, natural de Medina del Campo, que viene con las huestes de Francisco Pizarro. Medida muy sagaz la suya es ponerle al santuario indígena de Armatampu su nombre: Solar. Esa medida tiene una serie de implicaciones que parten de la concepción religiosa, prevaleciente en aquellos tiempos, y que domina prácticamente todos los órdenes de la vida de los nativos. El cerro tiene, para los naturales, gran significación mítica pues es una deidad importante que vigila la prosperidad de la zona y cuida a sus habitantes, además de ser un oráculo muy apreciado. Armatampu debe ser un dios que tiene íntima relación con el mar, puesto que sus habitantes, además de labrar los campos, también se dedican a la pesca. Cuando el cerro comienza a ser llamado Morro Solar, el encomendero tiene la intención de que se le identifique con la deidad de Armatampu, para ser así mejor obedecido.

Antiguo Malecón de Chorrillos con la Glorieta, donde se instalaba la Banda de la

Escuela Militar de la Chorrillos para las retretas

 

 Los pobladores son sacados de esta zona cuando, en 1571, el virrey Francisco de Toledo establece la reducción de Sulco, a donde son trasladados. En 1687 tiene lugar un sismo que destruye la reducción donde habitaban los ichma quienes interpretan este suceso como un castigo del dios Armatampu: posteriormente logran que el Alférez Real Francisco Carrasco les done legalmente, los terrenos donde vivieron originariamente y que siempre consideraron suyos, así regresan a la tierra de sus antepasados, dieciséis años después de haber salido de ella. Se establece aquí una viceparroquia, dependiente de la parroquia de Sulco Posteriormente la zona recibe el nombre de San Pedro de los Chorrillos.

Durante el siglo XVII el lugar es visitado, durante los veranos, por las personalidades de la Ciudad de los Reyes, que llegan en busca de descanso y esparcimiento. La aristocracia colonial, encuentra en este hermoso lugar, aguas medicinales, juegos festivos, corridas de toros, partidas de mesa, etc. El terremoto de 1746 arruina al balneario, aunque prosigue siendo visitado. Llegar a Chorrillos es toda una odisea, tanto en este tiempo como más adelante (hasta la construcción del ferrocarril Lima Chorrillos), puesto que son cuatro leguas de camino desde Lima, montado en las acémilas o en las carretas, por caminos desiguales y polvoriento (que en el siglo pasado ocasionaran tantos disgustos a Flora Tristán), en constante asechanza por ladrones y asaltantes Quienes desean llegar a veranear en sus playas, tienen que acompañarse de una fuerte escolta de fieles servidores y contar con los servicios de la guardia rural y de los serenos.

Bajada a los Baños. Chorrillos a fines del siglo XIX. Las calles estaban alumbradas con faroles a gas

 

Malecón de Chorrillos iluminado con faroles de luz eléctrica. Primera mitad del siglo XX

 

 

El lugar mismo es tranquilo, aislado, hermoso y con un mar cuyas aguas se prestan para juguetear en él. La prosperidad solamente se restablece paulatinamente luego de proclamada la república. Bolívar le da gran impulso al declararlo, el 7 de diciembre de 1824, Puerto Mayor, y poco a poco se va convirtiendo en el centro de reunión por excelencia de gente distinguida limeña. Los Presidentes de la república, Gamarra, Echenique y, especialmente, Castilla así como también Pezet, la favorecen expidiendo decretos en pro del balneario.

 

                                                      

Chorrillos cuenta con un malecón entablado, con barandal de madera y ostenta dos glorietas y gran número de bancas y macetas. El ferrocarril constituye un aporte a su progreso (uno de los accionistas es José Vicente Oyague y Coello, padre del fundador del Club de Regatas «Lima»). Todos los adelantos de la época llegan con premura a Chorrillos (tren, telégrafo, alumbrado de gas, primero, y, luego, alumbrado eléctrico, etc.), puesto que los sectores dirigentes de la economía nacional y de la política, tienen aquí su lugar de veraneo, así como los pertenecientes al mundo ilustrado de la época. Su máximo esplendor se da a partir de 1859, dos años después de ser declarado distrito. El apogeo de este hermoso balneario dura hasta la destrucción que llevan a cabo los invasores sureños.

 

 

 

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